King!

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lunes, 19 de enero de 2015

Come Together




COME TOGETHER

Cuando Michael llegó para planear el traje para su actuación en directo de “Come Together”, para la película Moonwalker, su petición no pudo ser menos específica:

“Haz que sea yo, Bush, pero hazlo diferente”.

Bad era todo cinturones, hebillas, placas de policía, y aspecto motero, pero desde el final de la gira habíamos empezado a atenuar los cinturones. Pero Come Together era todavía parte de Bad y debíamos encontrar el modo de permanecer en el tema satisfaciendo la petición “inusual” de Michael.

Y volvimos al cinturón.

En lugar de las placas de policía en las que se leía “agente especial” que adornaban la chaqueta de Bad, Dennis talló águilas calvas y águilas alemanas de dos cabezas en las hebillas de plata, representando depredadores con fuerza y libertad en un pesado cinturón de campeones. Seis grandes placas de plata iguales y siete más pequeñas detrás con hojas de acanto alternando entre las grandes. Para la hebilla, Dennis creó dos alas que alcanzaban diez pulgadas y media en el centro de la cintura de Michael, de 28 pulgadas. Para curvarlas al cuerpo de Michael, usó un soplete para modelarlas. El dominio de las alas fue reforzado por un grabado en oro de dieciocho kilates que decía: Bad.

Vestimos a Michael con una seductora camisa de seda amarilla y una chaqueta motera negra de piel con cremallera a un lado. No era su silueta habitual, pero seguía siendo muy Michael. Añadimos unas charreteras de plata que conjuntaban con las placas del cinturón e hicimos unos pantalones de cuero cortados por el patrón de unos Levi’s, con elásticos en las costuras. Michael usó un par de botas “Beatle” hasta el tobillo, parecidas a las que llevó en el cortometraje Bad, con las puntas de metal.







Aquí Michael con el cinturón en otras ocasiones



Continuará el jueves…

Brad Sundberg comparte recuerdo con MJ / Brad Sundberg share memories with MJ


Pequeño extracto compartido en sus seminarios desde Japón:





He tenido el privilegio de visitar Tokyo Disneyland con mi familia. Michael y yo tuvimos muchas conversaciones sobre Disney a lo largo de los años, y sabía lo mucho que le gustaba el parque de Tokyo. Siempre es divertido... una diversión agridulce volver sobre sus pasos de vez en cuando y ver lo que él vio, y quizá lo que tenía en mente para Neverland. Tokyo Disneyland ha sido uno de esos pasos, así como lo fue el Tivoli en Copenhagen el pasado otoño. Michael y yo teníamos habilidades y talentos distintos pero compartíamos el amor por los parques temáticos.

Una de las cosas que cuento a veces en mis seminarios es sobre algunos proyectos que me encargó Michael y no pude completar. Michael compró una preciosa noria para Neverland, y me pidió que diseñara un sistema de sonido para ella.
“¡Quiero altavoces en cada asiento!” me dijo.

“Altavoces en cada asiento. Altavoces en cada asiento” Todavía puedo escucharle decirlo. “Brad, ¡quiero altavoces en cada asiento!”

No los quiero aburrir contando cómo cablear físicamente aquello y enviar sonido estéreo a los asientos que giran y giran y giran alrededor de un punto central, pero el cableado era complicado. Pensamos en usar un receptor de radio para cada cabina y un transmisor cerca del operador. Recordemos que Michael eligió personalmente la música para cada atracción, así que la noria tenía su propia música.

Las radios necesitarían baterías recargables, así que el operador tendría que cambiarlas todos los días o cambiar el juego completo por otro cargado. El precio subía y subía según aumentaba la complejidad y las posibilidades de que se rompiera. Al final hablé con Michael y le dije,
“Mira, podemos encontrar la forma de hacerlo, pero en mi opinión sería bonito que tú y tus invitados estuvieran en lo más alto de la noria, y escucharas la música de todo el parque y su eco por todo el valle. Es casi como una pausa, un momento para recobrar el aliento”. Por suerte, estuvo de acuerdo conmigo, y creo que fue la decisión correcta. A veces la música y la risa suenan mejor desde una pequeña distancia, en un lugar donde puedas disfrutarlo en el fresco de la noche.

Caminando por un lugar que sé que adoraba, como Tokyo Disneyland, esos momentos me invadían. Michael era más que un gran cantante o bailarín. Era más que un artista o un hombre humanitario. Era un tipo como yo que adoraba hacer feliz a la gente y le encantaba escucharlos reír. Le gustaba ver a la gente disfrutar de la comida que preparaban sus cocineros. Le encantaba regalar. Le encantaban las sorpresas, la amistad y la honestidad. Le encantaba ver a Bruce Swedien moverse al ritmo de una mezcla en el estudio. O ver a uno de los invitados de Neverland asustarse en él Sea Dragon. Cosas simples y cotidianas.

La semana pasada cené con un hombre de Tokyo. Nos regaló los más preciosos pájaros de origami, los hizo en un minuto. (...)

No le habría conocido de no haber sido por Michael.
Posiblemente no estaría en Osaka esta noche de no haber sido por Michael.
Quizá tendría un corazón más duro de no haber sido por Michael.
Puede que Disney, el origami y las norias no sean para hombres - pero no me importa. Sabía que él adoraba esas cosas y muchas más. Él hizo feliz a mucha gente. Se llama Michael Jackson, y era mi amigo. Te lo quiero presentar.


- Brad Sundberg


Niño de la Inocencia / Child of Innocence




NIÑO DE LA INOCENCIA

Niño de la inocencia, extraño tus días soleados
Disfrutábamos felizmente jugando
Desde que te fuiste
Las calles están solas, oscuras y pobres.

Niño de la inocencia, vuelve a mí ahora
Con tu simple sonrisa demuéstrales cómo
Este mundo puede responder a tu mirada
Y los latidos del corazón ir al ritmo de tu danza.

Niño de la inocencia, tu elegancia, tu belleza
Me hace gestos ahora más allá de la llamada del deber
Ven y vuela conmigo lejos y alto
Por encima de las montañas en la tierra del amor.

Niño de la inocencia, mensajero de la felicidad
Has tocado mi corazón sin pretenderlo
Mi alma está ardiendo con un fuego escandaloso
Cambiar este mundo es mi deseo más profundo.